Los cátaros, también llamados hombres puros, eran personas que rechazaban totalmente el mundo material. Los practicantes de esta doctrina religiosa eran vegetarianos, no comían nada que proveniera de un acto carnal (ni carne, ni leche animal, ni huevos...). Bueno, comían pescado porque se pensaban que se reproducían por generación espontánea.
Así pues, en una jornada denominada " Sabors i experiències amb la cuina al temps dels Bons Homes / Sabores y experiencias con la cocina en los tiempos de los hombres puros", una jornada llena de nuevos conocimientos, de cultura culiniaria, de mucha cocina, de personas increibles y en un lugar precioso; pudimos dar sabor a algunas de las recetas medievales de estas personas que tenían su particular ruta transpirenaica y que tanto sufrieron gracias a la Inquisición.
Si teneis la oportunidad de conocer el Camí dels Bons Homes (una ruta de senderismo preciosa que se inicia en Berga, cruza los Pirineos y llega hasta Montsegur) no os olvideís de degustar esta maravillosa cocina que muchos de los restaurantes de la ruta dan a conocer.
En los próximos post, os dejaré constancia de algunas de las recetas que pudimos hacer y probar. Y, lo mejor de todo, con consejos y trucos que nos facilitó la anfitriona del lugar, Conxita Carreras, una mujer digna de admirar, gran conocedora de la gastronomía y con un aura de sabiduría en cocina natural, sana y ecológica.
El menjar blanc, aunque parece un postre, se comía como entrante.
Ingredientes:
La receta de hoy no tiene cantidades. De hecho, fue la receta que preparé yo en el curso y mi miedo fue no acertar con los ingredientes... Así que, los ingredientes son: calabaza ecológica, leche de almendras (almendras crudas y peladas y agua), azúcar (yo puse 5 cucharadas soperas), agua de rosas (utilicé dos tapones).
El día anterior, poner las almendras (200-250 gr por litro de agua) en el agua, triturar un poco y dejer en remojo toda la noche. Por la mañana, triturar bien y colar con un paño limpio. Ya tenemos leche de almendras y, con lo que queda en el trapo podemos utilizarlo para cualquier bizcocho o magdalenas.
Pelar la calabaza y hervirla. Cuando estén tiernas, escurrirlas.
En una olla, poner la leche de almendras a calentar. Mientras, mezclar la calabaza con un poco de agua de rosas y añadir a la leche. Incorporar el azúcar y llevar a ebullición, a fuego vivo. No dejar de remover hasta conseguir una crema espesa (se puede pasar la batidora... que la receta es medieval pero estamos en el s. XXI jajajajaja). Añadir el resto del agua de rosas y apartar.
SALUT!
